— Episodio 2 —
La Clase Mágicade la Señorita Luna
El Regalo Más Grande
Una historia sobre la amistad y el valor de dar
Capítulo 1 Martina, la niña de las cosas bonitas.
En el colegio Los Almendros todo seguía igual de bonito que siempre. La Señorita Luna daba sus clases con la misma alegría, Tomás levantaba la mano antes de hablar y Clara seguía siendo la mejor amiga de todos.
Pero un lunes de octubre llegó alguien nuevo. Una niña con una mochila enorme, el pelo recogido con un lazo verde y unos ojos grandes que lo miraban todo con curiosidad.
Se llamaba Martina.
La Señorita Luna la presentó a la clase:
Los niños aplaudieron. Martina sonrió un poco, pero se sentó sin decir nada. Abrió su mochila y sacó un estuche precioso lleno de rotuladores de todos los colores, una goma con forma de unicornio y unos lápices que brillaban.
Hugo, que se sentaba a su lado, abrió los ojos como platos.
Martina lo miró y abrazó su estuche.
Capítulo 2 Todo para mí.
Los días pasaron y los niños descubrieron algo sobre Martina: no compartía nada. Nunca. Con nadie.
Si alguien le pedía un lápiz, decía que no. Si la Señorita Luna organizaba un trabajo en grupo, Martina quería hacerlo sola. Si en el recreo alguien le pedía un trozo de su bocadillo, ella se alejaba.
No era maleducada. No decía cosas feas. Simplemente no quería compartir nada: ni sus cosas, ni su tiempo, ni sus juegos.
Los demás niños empezaron a dejar de pedirle cosas. Y poco a poco, Martina se quedó sola.
Una tarde, la Señorita Luna se acercó a ella cuando todos se habían ido:
La Señorita Luna no insistió, pero la miró con esos ojos suyos que parecían entenderlo todo.
Capítulo 3 El mural de la amistad.
Un miércoles, la Señorita Luna llegó con una sorpresa: iban a pintar un mural enorme en la pared del pasillo. El tema era «Lo que nos hace felices».
Los niños se organizaron. Se pasaban los botes, esperaban su turno, mezclaban colores entre risas. Tomás pintó un cohete. Clara, un jardín lleno de flores. Hugo, un perro enorme con una capa de superhéroe.
Pero Martina se quedó parada delante de su trozo de pared, sin pintar nada.
Hugo la miró sorprendido.
Martina cogió el bote de pintura azul. Le temblaban un poco las manos. Pintó una estrella. Pequeña, un poco torcida, pero muy bonita.
Cuando terminó, le pasó el bote a Clara sin que nadie se lo pidiera. Clara sonrió.
Martina sintió algo cálido en el pecho. Algo que no sentía desde hacía mucho tiempo.
Capítulo 4 La verdad de Martina.
Al día siguiente, en el recreo, Martina se sentó sola en un banco. Clara se acercó y se sentó a su lado sin decir nada.
Estuvieron un rato en silencio. Luego Martina habló, bajito:
Clara no dijo nada durante un momento. Luego puso su mano sobre la de Martina.
Martina se secó una lágrima. No dijo nada más. Pero cuando sonó el timbre y volvieron a clase, se sentó al lado de Clara por primera vez.
Capítulo 5 El cumpleaños de Hugo.
Una semana después era el cumpleaños de Hugo. La Señorita Luna les dejó un rato para celebrarlo en clase. Hugo trajo una tarta, pero cuando la abrió, puso cara de susto:
Los niños se miraron. Eran veinte y la tarta era para doce. Algunos se encogieron de hombros, pensando que no les tocaría.
Entonces Martina se levantó.
Abrió su mochila y sacó una bolsa llena de galletas con forma de estrella, decoradas con azúcar de colores.
Hugo la miró con la boca abierta.
Los niños aplaudieron.
Repartieron la tarta en trozos pequeños y las galletas de Martina. Todos comieron, todos rieron y Hugo dijo que era el mejor cumpleaños de su vida.
La Señorita Luna, desde su mesa, miraba la escena con una sonrisa enorme.
Capítulo 6 El regalo más grande.
Esa tarde, antes de salir, la Señorita Luna les pidió que se sentaran en círculo.
Tomás levantó la mano primero.
Todos miraron a Martina. Ella se puso roja, pero sonrió.
Clara le apretó la mano. La Señorita Luna les miró a todos y dijo:
Martina pensó en sus rotuladores, en sus galletas, en la mano de Clara sobre la suya. Y entendió algo muy importante:
Cuando compartía, no perdía nada. Al contrario: todo se hacía más grande.
❦ FIN ❦
🌟 Lo que este cuento nos enseña 🌟
Compartir no es perder lo que tenemos.
Es multiplicar la alegría.
Cuando damos a los demás nuestro tiempo, nuestra atención y nuestra bondad, el mundo se hace más grande para todos.
«Compartir es la forma más bonita de decir: me importas.»
📚 Vocabulario — Episodio 2
- atención
- Mirar o escuchar con cuidado, sin distraerse con otras cosas.
- bondad
- Forma de ser de las personas que tratan a los demás con cariño y ayudan sin pedir nada a cambio.
- comba
- Una cuerda larga que se hace girar para saltar por encima como juego.
- envolver
- Cubrir algo con papel, tela u otra cosa, normalmente para hacer un regalo.
- estuche
- Una pequeña caja o bolsa donde se guardan los lápices, las gomas y los rotuladores.
- generosidad
- Forma de ser de quien da o comparte con los demás de buena gana.
- maleducada
- Persona que se porta mal con los demás o no cuida sus modales.
- multiplicar
- Hacer que algo se vuelva mucho más grande o que haya mucha más cantidad.
- mural
- Un dibujo o pintura muy grande que se hace directamente sobre una pared.
- rotuladores
- Lápices con punta de fieltro y tinta de colores que sirven para dibujar y colorear.