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— Episodio 5 —

La Clase Mágicade la Señorita Luna

Las Palabras que Pesan

Una historia sobre No burlarse de los demás

Portada del episodio 5: Las Palabras que Pesan

Capítulo 1 Diego, el niño que siempre hacía reír

Retrato de Diego con su rizo rebelde y su sonrisa enorme antes de empezar el cuento

En el colegio Los Almendros, todos conocían a Diego. Era el niño del rizo rebelde, la sonrisa enorme y la risa que se oía desde el otro lado del patio.

Diego siempre tenía algo gracioso que decir. Si alguien estornudaba, él hacía una imitación. Si alguien se tropezaba, él inventaba un chiste. Y casi siempre, todos se reían.

Tomás, que ahora levantaba la mano antes de hablar, a veces se reía tanto que se le saltaban las lágrimas. Clara sonreía con cariño, aunque a veces arrugaba un poco la frente. Y Hugo aplaudía cada ocurrencia como si fuera un espectáculo.

Hugo "¡Diego, eres el más gracioso del mundo!”
Diego haciendo reír a toda la clase con sus ocurrencias mientras los compañeros aplauden

Diego sonreía con todos los dientes. Esa era su forma de existir: hacer reír. Pero a veces, sin darse cuenta, sus chistes dejaban de ser graciosos para todos.

Capítulo 2 Cuando la risa duele

Un martes, durante la clase de lectura, Wei intentó leer en voz alta. Las palabras le salían torcidas, como pajaritos que no saben volar todavía. Se esforzaba mucho, pero el español aún le pesaba en la lengua.

Diego no pudo contenerse.

Diego "¡Parece un robot hablando al revés!”

Algunos niños se rieron. Pero Wei se quedó callado. Bajó el libro despacio y miró la mesa como si quisiera esconderse dentro de ella.

Mei, desde su sitio, apretó los labios. Clara puso la mano en el brazo de Wei sin decir nada.

Al día siguiente, en el patio, Martina compartía sus galletas con todos. Cuando le ofreció una a Diego, él dijo muy alto:

Diego "¡Cuidado, que si compartes otra más te quedas sin merienda para todo el año!”

Algunos rieron. Pero Martina bajó la bolsa de galletas y no volvió a ofrecerlas en todo el recreo. Algo dentro de ella se encogió, como una flor que cierra los pétalos cuando hace frío.

Martina cerrando la bolsa de galletas, con la mirada baja, tras la burla de Diego

La Señorita Luna lo vio todo desde la ventana. No dijo nada. Pero sus ojos se quedaron pensativos, como el cielo antes de una tormenta suave.

La Señorita Luna observando pensativa por la ventana lo que ocurre en el patio

Capítulo 3 El teatro de las emociones

El jueves, la Señorita Luna entró en clase con una caja llena de máscaras de cartulina. Unas sonreían, otras estaban tristes, otras tenían la boca muy abierta de sorpresa.

Señorita Luna "Hoy vamos a hacer algo especial. Vamos a hacer teatro. Pero no cualquier teatro: vamos a representar cómo nos sentimos cuando alguien nos dice algo que nos duele.”
La Señorita Luna mostrando su caja de máscaras de cartulina con caras de distintas emociones

Los niños se miraron con curiosidad. Algunos con algo de miedo.

Clara se puso una máscara triste y dijo con voz suave cómo se sentía cuando alguien le decía que era demasiado blanda. Hugo eligió una máscara de sorpresa y contó lo que sentía cuando se reían de sus ideas. Tomás tomó una máscara seria y dijo que él antes hacía sentir mal a los demás sin saberlo.

Entonces le tocó a Wei. Se levantó despacio. No eligió máscara. Solo se quedó de pie, con los ojos brillantes, y dijo con su español aún tembloroso:

Wei "Cuando... alguien ríe de cómo hablo... yo siento que... mi voz no sirve."

El silencio que siguió fue enorme. Diego sintió algo raro en el pecho. Como si le hubieran puesto una piedra encima.

Wei de pie en el centro de la clase confesando con voz temblorosa cómo se siente cuando se ríen de él

Capítulo 4 La piedra en el pecho

Diego no quiso hacer teatro. Se sentó en su silla y cruzó los brazos. Pero por dentro, todo le daba vueltas.

Cuando sonó el timbre del recreo, se quedó en el aula. La Señorita Luna se sentó a su lado sin prisa.

Señorita Luna "¿Te ha pasado algo, Diego?”
Diego "Yo solo quería hacer reír. No quería que Wei se sintiera así.”
Señorita Luna "Lo sé. Pero a veces las palabras que nos parecen pequeñas pesan mucho para quien las recibe. ¿Sabes qué es lo mejor de ti, Diego? Que tienes un don enorme para hacer reír. Solo hay que aprender a usarlo para que todos se rían juntos, no unos de otros.”

Diego se quedó pensando. Le vinieron a la cabeza todas las veces que había dicho algo por hacer gracia y alguien se había quedado callado. Y por primera vez, entendió el silencio.

La Señorita Luna sentada al lado de Diego en el aula vacía, escuchándolo con calma

Mei, que pasaba por la puerta, se detuvo un instante. No dijo nada. Solo miró a Diego con esos ojos grandes y tranquilos, como diciendo: aún estás a tiempo.

Capítulo 5 Los chistes que curan.

Al día siguiente, Diego llegó al colegio con una bolsa llena de papelitos doblados. En cada uno había escrito algo.

Se acercó a Wei primero.

Diego "Wei, esto es para ti.”

Wei abrió el papel. Dentro había un dibujo de un loro con corbata y una frase:

Wei "Tu voz es la más valiente de toda la clase. Y este loro tiene envidia.”

Wei sonrió. Una sonrisa de verdad, grande y luminosa.

Luego fue hacia Martina y le dio otro papelito:

Wei "Tus galletas son tan buenas que hasta las hormigas hacen cola. Gracias por compartir siempre.”

Martina se rio y le dio una galleta.

Uno por uno, Diego fue entregando sus papelitos.

Diego repartiendo a sus compañeros papelitos doblados con chistes y palabras amables

Cada uno tenía un chiste bonito, una disculpa con humor y una palabra amable. Hugo recibió el suyo y dijo:

Hugo "¡Este es tu mejor chiste! ¡Porque es de los que hacen sentir bien!”

Clara abrazó el suyo contra el pecho. Tomás lo leyó tres veces.

Clara abrazando contra su pecho el papelito de Diego mientras Tomás lee el suyo emocionado

Capítulo 6 Palabras que sostienen

Esa tarde, la Señorita Luna reunió a todos en círculo.

Señorita Luna "Hoy hemos aprendido algo muy importante. Las palabras tienen un poder enorme. Pueden empujar a alguien al suelo o pueden ayudarle a levantarse. Y lo más bonito es que siempre podemos elegir.”

Diego levantó la mano. Todos se sorprendieron.

Diego "Yo quiero elegir las que ayudan. Porque hacer reír es bonito, pero solo si todos se ríen de verdad.”
Diego de pie en el círculo del aula, decidido y sereno, eligiendo las palabras que ayudan

Wei, desde su sitio, levantó el pulgar con una sonrisa. Mei asintió despacio. Clara y Martina se miraron con los ojos brillantes.

Y entonces, Diego hizo algo que nadie esperaba. Se levantó y contó un chiste nuevo. Uno que no se reía de nadie. Uno que hablaba de un perro que intentaba cantar ópera.

Toda la clase estalló en carcajadas. Y esta vez, todas las risas sonaban igual de limpias.

La Señorita Luna cerró los ojos un momento, con esa sonrisa suya que parecía hecha de luz.

Toda la clase riendo en carcajadas con el nuevo chiste de Diego mientras la Señorita Luna sonríe

Porque cuando las palabras sostienen en vez de empujar, el mundo se vuelve un lugar mucho más bonito.

❦ FIN ❦

Wei sonriente leyendo el papelito de Diego con un dibujo de un loro y una palabra amable

🌟 Lo que este cuento nos enseña 🌟

Las palabras tienen un poder enorme.

Pueden hacer daño sin que nos demos cuenta.

Pero también pueden curar, consolar y hacer feliz a alguien.

Elige siempre las palabras que ayudan a levantarse.

«Las palabras pueden empujar o sostener. Elige siempre las que ayudan a levantarse.»

📚 Vocabulario — Episodio 5

blanda
Suave o muy sensible. Cuando se dice de una persona, significa que se emociona o se preocupa fácilmente por los demás.
burlarse
Reírse de alguien para dejarle mal o hacerle sentir tonto.
consolar
Acompañar a alguien que está triste y darle cariño para que se sienta mejor.
empujar
Mover algo o a alguien con fuerza hacia delante. Las palabras también pueden empujar a alguien al suelo, sin tocarle.
envidia
Sentir un poco de pena o enfado porque otra persona tiene algo que tú quieres.
estornudar
Soltar aire por la nariz y la boca con ruido, normalmente porque te pica algo dentro o porque tienes resfriado.
imitación
Hacer o decir algo igual que lo hizo otra persona, copiando sus gestos o su voz.
ocurrencia
Una idea graciosa o sorprendente que se le ocurre a alguien de repente.
pensativo
Que está callado y pensando en algo importante.
sostener
Aguantar algo o a alguien para que no se caiga. Las palabras también pueden sostener cuando ayudan a alguien a estar mejor